Bombreros de Nogales
Prevencion de Incendios Forestales PDF Imprimir Correo electrónico

Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.

El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30% las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco.

Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica.

Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la posibilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelven significativa.
Un incendio posee tres fases distintivas: iniciación, propagación y extinción.

Si bien existen incendios forestales producidos por causas naturales, como la caída de rayos, el origen de la gran mayoría de ellos se debe a la acción del hombre. Sea por imprudencias, sea de forma intencionada, el ser humano es causa directa o indirecta de más del 90% de los incendios que se producen en el mundo.

La propagación del fuego dependerá de las condiciones atmosféricas, de la topografía del lugar en el que se produzca y de la vegetación presente en el mismo. Desde el punto de vista de la propagación, y según sea la vegetación existente, se identifican los siguientes tipos de incendios :

· Monte bajo: el fuego se transmite a nivel del suelo aprovechando la existencia de matorrales y restos orgánicos.

· Monte alto: el incendio se transmite a través de las copas de los árboles. Es especialmente peligroso para los seres vivos, pues al riesgo de quemaduras y de intoxicación por inhalación de humo se une el hecho de que el fuego emplea para alimentarse el oxigeno del aire situado bajo él, provocando un grave riesgo de asfixia.

· Por brasas: la acción conjunta del viento y del fuego pueden provocar que se desprendan fragmentos incandescentes de vegetación, y que éstos sean arrastrados a distancias relativamente grandes, provocando a su vez nuevos focos de fuego.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA EVITARLOS?

 

Una parte importante de los incendios forestales se origina por descuido. Por lo tanto, con un poco de precaución podemos prevenirlos:

Cuidemos que las personas no enciendan fuego intencionalmente.

Si tu vivienda esta cerca de un bosque es recomendable dejar alrededor de la misma una franja de 5 a 7 metros sin vegetación, servirá de corta fuegos.

No arroje fósforos, colillas de cigarro o botellas rotas en el bosque, ni a la orilla de la carretera.

Cuando hagamos fogatas, pongamos piedras alrededor, si abandonamos el lugar apaguemos el fuego con agua o tierra

 
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